Carlos Santana un divo de la musica

Con un divo de la música

Todos quienes me conocen saben que mi vida ha girado en torno al la música. Ello me ha traído grandes satisfacciones; y también momentos amargos. ¿Habrá alguna actividad tan diferente?  Creo que no.

Acaso lo más edificante de esta actividad es cierta cuota de adrenalina que ella brinda, lo que exige estar permanentemente en estado de vigilia.

Fue allá por los comienzos del año 1989 cuando un joven funcionario del Banco del Estado me contactó con un propósito bien definido: traer a Chile al eximio guitarrista Carlos Santana, para llevar a cabo un concierto masivo en el Estadio Nacional.  El joven me narró que un amigo suyo estaba haciendo las gestiones pertinentes para traer a nuestro país al brillante músico mexicano. De paso me confidenció que las tratativas en este sentido se estaban prolongando en demasía. Este joven idealista, sabía de mis contactos en el ámbito de la música, razón por la que me contactó para que le pudiera colaborar en su deseo.

Viendo en este muchacho un tipo sano y pleno de proyectos, activé mis contactos en los Estados Unidos y pude contactarme con Jorge Santana, el hermano del virtuoso guitarrista. Luego de sucesivas conversaciones telefónicas optamos por viajar a los Estados Unidos para ver in situ a  manera de contratar al afamado guitarrista.

Fuimos citados a eso de las 9 de  la mañana en su oficina, en la localidad de San Francisco, en las tierras del Tío Sam. A esa hora nos recibiría su manager, Barry Siogel el mismo que manejaba la carrera del famoso conjunto Air Supply.  

Pasadas las nueve de la mañana nos recibió en persona Jorge Santana, hermano de Carlos. Luego de saludarnos nos contó que el manager estaba en una reunión con un grupo de sudafricanos que también mostraban vivo interés por contar con la presencia y actuación del brillante guitarrista.

Luego nos llevó a la sala de estar y nos solicitó que esperáramos un rato.

A los pocos minutos apareció un tipo de pelo largo y con un vistoso jockey que nos saludó de manera muy amable.

En lo personal, no me imaginaba a un mánager vestido de esa manera, pero también asimilé al instante que la cultura del mundo artístico es muy variopinta y con mucho de estrambótica. 

El hombre del jockey nos invitó solícitamente a tomar un refresco que él mismo pagó (desde una maquina ) y nos comenzó a hacer preguntas en torno a nuestro país: Chile.

Recuerdo que la bebida que pedimos fue Pepsi Cola, mientras el hombre del jockey nos seguía preguntando acerca de nuestro país.

En medio de una tan grata como amena conversación, se me ocurrió preguntarle por su nombre y cuál era su rol específicamente en ese lugar.

Con una risa dentífrica y de manera muy amable me respondió que a veces él sustituía a Carlos Santana cuando éste se enfermaba…o pagaban muy poco.

En el fondo me quiso decir que era algo así como su doble.

Para refrendar lo que decía nos invitó a ver de cerca un afiche que estaba a mis espaldas y me dijo:

-Ahí tengo una foto que me tomé en un concierto.

¡Recién en ese momento me percaté que habíamos estado hablando con el mismísimo Carlos Santana.

En ese momento capté que no solo era un tipo llano y amable…sino que además tenía un proverbial sentido del humor.

JAA

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